Cómo desarrollar y aplicar una política farmacéutica nacional - Segunda edición
(2002; 102 páginas) [English] [French] View the PDF document
Table of Contents
View the documentAutores
View the documentAbreviaturas y siglas
View the documentPrólogo
Open this folder and view contentsPRIMERA PARTE: Cómo establecer y aplicar una política farmacéutica nacional
Close this folderSEGUNDA PARTE: Componentes fundamentales de una política farmacéutica nacional
Open this folder and view contents4. Selección de medicamentos esenciales
Open this folder and view contents5. Asequibilidad
Open this folder and view contents6. Financiación de los medicamentos
Open this folder and view contents7. Sistemas de suministro
Open this folder and view contents8. Reglamentación farmacéutica
Open this folder and view contents9. Uso racional de los medicamentos
Open this folder and view contents10. Investigación
Open this folder and view contents11. Desarrollo de recursos humanos
Close this folder12. Vigilancia y evaluación
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12.1 La vigilancia y la evaluación son parte de la política farmacéutica nacional

La vigilancia y la evaluación son también elementos importantes de la política farmacéutica nacional, y debe establecerse un sistema de vigilancia y evaluación dotado del personal necesario y de un presupuesto de operación. De este tema se ha hablado ya como parte del proceso de la política farmacéutica nacional. Aquí se resumen brevemente algunos componentes que deben ser integrados en la propia política farmacéutica (y en el plan maestro). Más detalles y referencias se dan en la sección 2.4.

¿Por qué son importantes la vigilancia y la evaluación?

Un sistema de vigilancia y evaluación es un instrumento de gestión constructiva que permite efectuar una valoración constante de los progresos y contribuye a informar las decisiones de gestión necesarias. También proporciona transparencia y responsabilización, y establece un patrón para las comparaciones entre países, entre zonas geográficas y a lo largo del tiempo. De todo ello se pueden derivar las evidencias necesarias de que se están haciendo progresos (o no), con miras a respaldar la política en las discusiones con las partes interesadas y las instancias normativas.

Es un reto crear y mantener buenos sistemas de vigilancia y evaluación. Aparte de la falta de tiempo, de recursos humanos y de presupuesto, existe a menudo una carencia básica de comprensión del valor de la vigilancia, y resistencia a la revisión objetiva o crítica de los efectos de las actividades formuladas en el plan maestro.

Vigilar las políticas farmacéuticas nacionales

Para averiguar si se están haciendo los debidos progresos en los distintos componentes de la política farmacéutica o del plan maestro conviene fijar metas o baremos de resultados realistas. Se pueden seleccionar y emplear indicadores para medir el logro de los objetivos y establecer comparaciones en el tiempo o entre países y áreas geográficas. Los indicadores deben ser claros, útiles, mensurables, fiables y válidos. En la sección 2.4 se ha dado información sobre indicadores para la vigilancia de las políticas farmacéuticas nacionales.

Se recomienda que en una fase temprana de la aplicación de la política farmacéutica nacional se lleve a cabo una encuesta de base que cubra la totalidad del país. Esa referencia inicial puede servir como punto de partida para la fijación de metas. Las encuestas de base en cada una de las provincias o regiones ayudan a implicar a las autoridades y el personal regionales y a concienciar de los problemas existentes en el sector farmacéutico, y pueden poner de manifiesto diferencias regionales de rendimiento y recursos. Las encuestas regionales o nacionales repetidas han suministrado información muy útil para respaldar las decisiones de gestión o de política.

Evaluaciones periódicas de la política farmacéutica nacional

También la política farmacéutica nacional en su conjunto debe ser objeto de evaluaciones periódicas, preferiblemente cada dos o tres años. Se pueden medir los progresos efectuados por referencia a la encuesta de base inicial. Consultores independientes o profesionales de otros países o de la OMS pueden ser invitados para complementar al equipo nacional de evaluación. Estas evaluaciones periódicas deberían formar parte integral del plan maestro farmacéutico, y contar desde el primer momento con la asignación de los recursos necesarios.

 

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