La investigación puede ser promovida y, hasta cierto punto, dirigida y coordinada por diversos medios, entre ellos la competencia científica y tecnológica, el estímulo intelectual y los incentivos económicos. Los mecanismos de coordinación pueden ser de distinta naturaleza: los consejos de investigación médica o sanitaria, los consejos de investigación científica, los institutos nacionales con financiación pública o privada y los grupos internacionales de investigación, todos ellos pueden contribuir a configurar prioridades y estimular la investigación. También está ganando terreno la tendencia a la integración con la investigación sobre sistemas de salud, que debería ser entendida como una oportunidad de maximizar el impacto.
Investigación operativa
Se han desarrollado diversos instrumentos para la investigación operativa sobre distintos componentes de la política farmacéutica nacional. Son ejemplos los indicadores estandarizados para la vigilancia de las políticas nacionales y los indicadores y métodos de muestreo estandarizados para calibrar el uso racional de los medicamentos en los centros de salud y en la comunidad57,58. Muchos de esos instrumentos se pueden adaptar para su uso en distintas circunstancias. Los indicadores y métodos de muestreo estandarizados han creado una medida estandarizada del cambio, y también hacen posibles las comparaciones entre distintos países o regiones.
Otro enfoque útil pueden ser los proyectos de investigación interpaíses. Trabajando conjuntamente, los países pueden compartir conocimientos especializados, comparar resultados y desarrollar estrategias comunes para resolver problemas compartidos.
Investigación y desarrollo de medicamentos
Es ésta un área muy compleja donde las estrategias pueden variar mucho, según el nivel de desarrollo económico de cada país y su capacidad de investigación. El desarrollo de un medicamento es extremadamente costoso, y generalmente corre a cargo de la industria farmacéutica.
En la mayoría de los países de ingresos bajos no es ni viable ni económicamente eficiente llevar a cabo investigación y desarrollo de medicamentos. Sin embargo, la política farmacéutica nacional puede también cubrir áreas tales como los ensayos clínicos y los derechos de los individuos que participan en ellos. En cualquier país sólo se deberían emprender ensayos clínicos cuando son necesarios y se cuenta con instalaciones y reglamentaciones adecuadas para proteger a los participantes. Deberían organizarse sobre la base de criterios científicos y de conformidad con buenas prácticas clínicas, y ser aprobados por la autoridad nacional competente. Existe una conciencia creciente de que no es ético acometer ensayos clínicos para el desarrollo de medicamentos que los participantes no podrán seguir tomando por razones económicas una vez finalizados los ensayos53-55.
En los países de ingresos medios puede ser importante establecer prioridades de investigación y desarrollo que respalden las metas de la política farmacéutica. Por ejemplo, la investigación y desarrollo orientada a apoyar la fabricación de genéricos se podría considerar prioritaria en algunos países. En los países industrializados puede ser prioritario estimular la investigación y desarrollo en áreas de importancia para la salud pública, tales como el desarrollo de medicamentos nuevos para enfermedades infecciosas que afectan a las poblaciones pobres. Es importante mantener una buena colaboración y comunicación entre la industria y las instituciones académicas, sin perjuicio de la independencia de la investigación académica.