Los problemas que plantea el uso racional de los medicamentos y sus posibles soluciones son complicados. Esa es la razón de que los gobiernos deban asumir un papel rector en el establecimiento de políticas claras de promoción de su uso racional. Dichas políticas deberían conducir a programas nacionales integrales de promoción del uso racional de los medicamentos por el personal sanitario y los consumidores, que cubriesen tanto el sector público como el privado. Su aplicación debería formar parte del plan maestro nacional. El elevado costo económico del uso irracional de medicamentos justifica una inversión importante de recursos presupuestarios y humanos.
Analizar los problemas antes de planificar las intervenciones
Antes de establecer ninguna estrategia es esencial identificar, calibrar y entender los problemas. Para ello se dispone de distintos instrumentos y métodos. El manual de la OMS How to investigate drug use in health facilities59 presenta un método de rastreo útil y sencillo para identificar y calibrar la calidad de la prescripción y la dispensación. Este método estandarizado se ha utilizado en más de 40 países y permite efectuar comparaciones entre países y regiones, así como comprobar el efecto de las intervenciones.
Otros métodos pueden utilizar datos agregados, combinando los relativos a adquisición de medicamentos y morbilidad. Los análisis de las prácticas habituales en los puntos de venta minorista de medicamentos pueden suministrar información valiosa sobre los usos corrientes en el sector privado y el comportamiento de los consumidores. También se dispone de métodos estandarizados para estudiar el uso de medicamentos en la comunidad60. A continuación se pueden aplicar métodos de investigación cualitativa para comprender mejor por qué existe un problema y qué se podría hacer para remediarlo. Examinar la naturaleza, la escala y la causa de los problemas es vital porque ayuda a elegir y trazar estrategias.
La OMS y la Red Internacional para el Uso Racional de Medicamentos (INRUD) organizan cursos internacionales de formación para promover el uso racional de los medicamentos, centrados en métodos de estudio y selección de estrategias de mejora del mismo. El módulo del curso se puede adaptar a las necesidades de cada país. También se dispone de un nuevo (2000) curso internacional de formación de la OMS específicamente orientado a la educación del público. Este curso cubre maneras de estudiar el uso de medicamentos en la comunidad, establecer prioridades entre los problemas y seleccionar cauces de intervención efectivos.
Combinar enfoques para lograr el máximo impacto
Se recomienda emplear una combinación de estrategias educacionales, gerenciales y de reglamentación. Las actividades se deberían planificar de forma que se refuercen entre sí. Aunque existan normas y reglamentos, su impacto puede ser escaso si no se educa e informa a los grupos destinatarios, o si no se cuenta con sistemas de gestión y supervisión. Se deberían identificar medidas complementarias y una combinación de estrategias eficaces para los diferentes grupos destinatarios.
Evaluación y selección de enfoques
Es necesario un trabajo cuidadoso de vigilancia y evaluación para que los responsables políticos puedan determinar qué enfoques y estrategias dan mejores resultados, o si es necesario modificar las estrategias. Para este propósito se cuenta con indicadores estandarizados. También es importante reconocer que los resultados negativos suministran, a su vez, informaciones útiles.