Cómo desarrollar y aplicar una política farmacéutica nacional - Segunda edición
(2002; 102 páginas) [English] [French] View the PDF document
Table of Contents
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View the documentAbreviaturas y siglas
View the documentPrólogo
Open this folder and view contentsPRIMERA PARTE: Cómo establecer y aplicar una política farmacéutica nacional
Close this folderSEGUNDA PARTE: Componentes fundamentales de una política farmacéutica nacional
Open this folder and view contents4. Selección de medicamentos esenciales
Open this folder and view contents5. Asequibilidad
Close this folder6. Financiación de los medicamentos
View the document6.1 Retos
View the document6.2 Opciones de financiación de los medicamentos
Open this folder and view contents7. Sistemas de suministro
Open this folder and view contents8. Reglamentación farmacéutica
Open this folder and view contents9. Uso racional de los medicamentos
Open this folder and view contents10. Investigación
Open this folder and view contents11. Desarrollo de recursos humanos
Open this folder and view contents12. Vigilancia y evaluación
View the documentReferencias
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6.2 Opciones de financiación de los medicamentos

La sostenibilidad financiera requiere un equilibrio entre la demanda, el costo de satisfacer dicha demanda y los recursos disponibles. Por ejemplo, se puede modificar la demanda por medios tales como el mejor uso de los medicamentos, la educación, las barreras a la asistencia y los pagos por el usuario. El costo de satisfacer la demanda se puede reducir a través de la mejora de la eficiencia y el uso racional de los medicamentos. Los recursos disponibles se pueden incrementar mediante el (co)pago por el paciente, los planes (de seguro) de prepago, la financiación gubernamental con cargo a los ingresos tributarios generales, los préstamos al desarrollo, los fondos de dotación o las donaciones. Equilibrar esta compleja ecuación es vital para que una política farmacéutica nacional sea sostenible.

Antes de estudiar opciones y escoger estrategias es útil establecer un cuadro claro de la situación y pasar revista a algunos datos básicos. Se debe examinar la posición del gobierno respecto a políticas clave relacionadas con el comercio, la economía y la salud. También es imprescindible saber cuánto se está gastando en asistencia sanitaria y medicamentos, y si es probable que varíe la cuantía de esos gastos. ¿Cuáles son las participaciones relativas de los sectores privado y público? Evaluar en qué medida tiene acceso la población a los medicamentos esenciales y describir con claridad los problemas de equidad y fallos del mercado conocidos puede ser útil a la hora de fijar prioridades de actuación.

Mejorar la eficiencia y reducir el despilfarro

Para conseguir un mejor aprovechamiento del dinero y contener los costos se pueden adoptar distintas medidas en cada etapa. De la selección racional se ha hablado en la sección 4, y del aumento de la asequibilidad en la sección 5. De la licitación eficiente, la adquisición a granel y la mejora en el almacenamiento y la distribución se hablará en la sección 7. La prueba de que los recursos disponibles se están utilizando de manera sensata y eficiente es un fuerte argumento para justificar las peticiones de mayor financiación.

Incrementar la financiación gubernamental

Muchos países mantienen un compromiso de financiación pública de los servicios de salud, incluidos los medicamentos esenciales. La justificación de la financiación gubernamental de los medicamentos esenciales se puede robustecer demostrando el impacto de los medicamentos en la salud, reconociendo su importancia social y política, mostrando mejoras en la gestión farmacéutica y en la lucha contra el despilfarro, y presentando datos sólidos en apoyo de las cantidades de medicamentos y el presupuesto necesarios.

Cuando los recursos públicos disponibles para la atención sanitaria son limitados es importante (re)definir cuidadosamente la política gubernamental (por ejemplo, reconfirmando una política de solidaridad) y seleccionar las prioridades para la financiación pública sobre esa base. Áreas prioritarias podrían ser: los servicios de vacunación en la infancia; la prevención y el tratamiento de ciertas enfermedades infecciosas que tienen fuertes repercusiones en la salud pública, tales como el cólera y la tuberculosis; los servicios de salud maternoinfantil, incluida la maternidad segura, y los servicios básicos de salud para la población pobre y desfavorecida. Un análisis minucioso de la eficiencia económica de las distintas intervenciones puede ser necesario para orientar las decisiones del gobierno sobre la asignación de fondos públicos escasos.

Los mismos argumentos y prioridades identificadas pueden servir para justificar un aumento de la financiación gubernamental. En definitiva, la financiación pública de la asistencia sanitaria equivale a un sistema de seguro médico con la máxima cobertura conjunta de riesgos.

Planes de prepago y de seguro médico

Los planes de prepago y de seguro médico reparten el riesgo de los costos sanitarios entre los acogidos al plan. Entre estos planes se cuentan el seguro médico social obligatorio, la seguridad social, el seguro privado, la atención médica gerenciada (que vincula a los prestadores de atención sanitaria con los aseguradores) y el seguro médico comunitario a pequeña escala.

Las ventajas de este enfoque estriban en que también contribuye la parte sana de la población. De este modo se aumenta el volumen total de fondos disponibles; se cubren de manera conjunta los riesgos de salud, con lo que la atención pasa a ser asequible y accesible a más personas, y se pueden introducir correctivos de equidad (pagando los ricos primas más altas que los pobres)35.

En general, un número mayor de participantes da mayor solidez a los sistemas. A la vista de las ventajas mencionadas, se recomienda que los gobiernos respalden el establecimiento o la expansión de sistemas de seguro médico con legislación de apoyo y subvenciones. La OMS suministra orientaciones útiles para el diseño de sistemas de seguro social36,37.

Implantar o incrementar el pago por el usuario

Cada día es más frecuente que los gobiernos y las comunidades locales dispongan el pago por el usuario para complementar los ingresos generales del gobierno y controlar mejor el uso de medicamentos. En muchos casos, sin embargo, los sistemas de pago por el usuario no han sido revisados a la luz de la experiencia y son mal administrados. A menudo el resultado es que los pobres y necesitados se vean excluidos, que los ingresos reemplacen a la financiación gubernamental en lugar de complementarla y que se prescriban medicamentos en exceso.

No es fácil lograr que estos sistemas funcionen bien. Factores críticos para su éxito han sido: el control local de los ingresos; la administración efectiva y sujeta a rendición de cuentas; niveles constantes o en aumento de financiación gubernamental; mecanismos adecuados de protección o de exención para asegurar el acceso equitativo; suministros fiables de medicamentos esenciales de bajo costo y calidad reconocida; escalas de tarifas adecuadas a las circunstancias locales, e implantación gradual, empezando por los hospitales de mayor tamaño o en determinados distritos.

Dado que los pagos por el usuario solamente los abonan los enfermos y no generan ningún ingreso procedente de la población sana, lo habitual es que no basten para costear el conjunto del sistema sanitario. Se sabe, además, que tienen un efecto contrario a la equidad, ya que los pobres se ven excluidos de los servicios o tienen que pagar por ellos una parte desproporcionada de sus ingresos. Todo ello hace que el pago por el usuario en cuanto fórmula única no se pueda recomendar como solución sostenible.

Préstamos al desarrollo

Los préstamos al desarrollo pueden contribuir a la creación de la infraestructura humana y material del sistema de atención sanitaria. Sin embargo, las contribuciones obligatorias de contrapartida a proyectos impulsados por donantes no deben desviar fondos públicos escasos de las prioridades nacionales identificadas. Por lo tanto, esa clase de inversiones sólo se deben hacer cuando encajen claramente dentro de la política farmacéutica nacional y de las prioridades nacionales identificadas. Se debe estudiar con cautela la aplicación de préstamos al desarrollo a financiar costos recurrentes, que normalmente incluirán suministros farmacéuticos.

Donaciones

La ayuda exterior puede financiar el establecimiento y la aplicación de una política farmacéutica nacional, o financiar la puesta en práctica de algunas partes del plan maestro. Las donaciones también pueden servir para costear artículos de alta prioridad, tales como vacunas o medicamentos esenciales para los grupos más necesitados, o para tratar enfermedades que tienen fuertes repercusiones en la salud pública.

Las donaciones de medicamentos pueden salvar vidas y reducir el sufrimiento, pero sólo como medida temporal. Las donaciones no crean un sistema de financiación sostenible, y en algunos casos pueden incluso impedirlo o retrasarlo. De las directrices para la donación de medicamentos se trata en la sección 4.2.

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