WEMOS
EL valor de los donativos de medicamentos como medio de robustecer el apoyo a los dañados sistemas de salud de los países en desarrollo no admite dudas, como tampoco la posibilidad de perjuicios. En 1996, la OMS publicó unas directrices interorganismos para los donativos de medicamentos.1 Ahora, con el deseo de aumentar el número de donantes que siguen esas directrices, aparecen consejos adicionales en forma de una guía por etapas denominada Buenas prácticas de donación de medicamentos, nacida en un seminario de expertos celebrado en 1999 del Proyecto sobre los medicamentos a través de las fronteras. El proyecto, que recibe ayuda de la Comisión Europea, está a cargo de un Consorcio de salud internacional de cuatro organizaciones: Wemos, una ONG holandesa para la salud y el desarrollo; DIFÄM, de Alemania; Prosalus, de España; y ReMed, de Francia. La idea es informar a un espectro cada vez mayor de donantes, desde estudiantes de medicina y turistas amables hasta ONG, farmacéuticos, grupos de iglesias y la industria farmacéutica. Disponible en alemán, holandés, español, francés e inglés, la guía adopta la forma de una lista de verificación para garantizar la calidad de los donativos listos para el envío o para evaluar una donación ya efectuada.
Se han preparado folletos, prospectos, carteles y un vídeo, Efectuar donativos de medicamentos con más cuidado, para que el mensaje llegue a las ONG y al público en el mayor número posible de países. También se ha establecido un sitio web: http://www.drugdonation.org
Generosidad inadecuada
Se necesita la nueva iniciativa porque el deseo de hacer bien sin buscar primero un asesoramiento correcto sigue produciendo desechos, frustración y desesperación entre los países en desarrollo necesitados. Pueden citarse como ejemplos el hospital misionero de Zambia que hubo de arrojar a la basura supresores del apetito a base de anfetaminas o los estudiantes de medicina daneses que llevaron un gran caja de vitamina A en inyectable a un hospital de Tanzanía que el hospital no utiliza.
Más grave puede ser el enorme costo de eliminación de los donativos inadecuados conforme a las normas internacionales. Entre los medicamentos donados recibidos en Albania durante la crisis de refugiados de Kosovo, se calculó que el 50% eran inadecuados o inútiles y hubieron de destruirse. El 65% de los medicamentos tenían una fecha de caducidad inapropiada y el 32% estaban identificados sólo por los nombres de marca, que no conocían los profesionales de salud albaneses. No se había pedido ninguno de los donativos con escasa fecha de caducidad y, conforme al personal asistencial, no pudieron ser distribuidos y utilizados con suficiente rapidez.
Los donativos inadecuados pueden también dañar los esfuerzos locales para promover la prescripción racional y el uso de listas nacionales normalizadas de medicamentos basadas en el tratamiento eficaz de las enfermedades corrientes. Por ejemplo, en los países africanos francófonos se trata de organizar centros de salud pública que utilicen medicamentos genéricos esenciales, pero la llegada constante de donativos procedentes de medicamentos recogidos ha alterado esos sistemas nacionales sostenibles. Es interesante señalar que el país más joven del mundo, Timor Oriental, tiene ya una lista normalizada nacional de medicamentos y una normativa de adquisición que evitan los donativos inapropiados.
Los donativos pueden dañar la fabricación local de medicamentos genéricos asequibles basados en las necesidades locales, porque no puede competir con lo que a veces se considera la «descarga» de medicamentos gratuitos. Son relativamente escasos los países en desarrollo que dependen por completo de las importaciones y los donativos. Algunos, como la República Dominicana y el Pakistán, tienen una industria capaz de producir productos acabados para su mercado nacional a partir de materias importadas. El ejemplo de Eritrea es muy llamativo. La frustración por tener que esperar medicamentos donados que, cuando llegaban, eran de escasa o nula utilidad, condujo a las autoridades de ese país a desarrollar su propia planta de fabricación de los medicamentos utilizados más corrientemente. Esto forma ahora la base de su programa nacional de fabricación.
Existen evidentemente relatos de éxito de los donativos, como el programa para tratar la oncocercosis lanzado en 1987, que permitió tratar a 25 millones de personas en 32 países hasta 1998. Sin mercado comercial, la empresa donante anunció simplemente que entregaría su medicamento a todos los que lo necesitaran. Ahora bien, el programa contra la oncocercosis gozó de muchos factores favorables: la enfermedad es endémica en una zona geográfica limitada, es susceptible a la erradicación y tiene un protocolo terapéutico sencillo. El programa abordó también el principal obstáculo de las empresas - el «carácter sostenible» -ofreciendo el medicamento tanto tiempo como se necesitara. Esos factores no se aplican necesariamente en otros lugares. En algunos casos puede haber dudas respecto al efecto sobre las políticas sanitarias nacionales más amplias, la capacidad de los servicios del sector público para realizar el programa y el efecto de crear una necesidad que no puede cubrirse una vez terminados los donativos.
Resultados positivos
Los éxitos de las campañas locales comprenden el final de la práctica de entregar medicamentos devueltos para efectuar donativos en los Países Bajos. En Alemania, Ulla Schmidt, Ministra de Salud, ha recomendado firmemente una declaración sobre prácticas adecuadas de donación (véase más adelante), mientras que Farmacéuticos Mundi, ONG española, ha iniciado el envío de medicamentos genéricos a las ONG de países en desarrollo en lugar de mandar medicamentos devueltos.
El Consorcio ejerce presión para establecer un sistema de vigilancia que logre el uso de las Directrices para donativos de medicamentos, como documento práctico para un desarrollo sostenible. También pide que los donativos que no cumplan las directrices sean prohibidos por decreto o resolución de los países de la Unión Europea.

Parte de un folleto publicitario de la campaña de las ONG paramejorar los donativos (DIFAM)
Para obtener información adicional diríjase a: Wemos, PO Box 1693, NL-1000 BR Amsterdam, Países Bajos. Tel.: +31 20 468 8388, fax: +31 20 468 6008, correo electrónico: pharmaceuticals@wemos.nl DIFÄM: info@difaem.de Prosalus: Prosalus@nodo50.org ReMeD: remed@remed.org
Referencia
1. OMS. Directrices para donativos de medicamentos. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 1996. Documento interorganismos. (Segunda edición publicada en 1999.)
Nueva declaración alemana sobre donativos de medicamentos
EN su impulso para mejorar la atención de salud en los países en desarrollo, el Fondo de Salud Farmacéutica de Alemania ha publicado una declaración sobre prácticas adecuadas de donación de medicamentos en Alemania, según señala Scrip (16 de noviembre de 2001). Los firmantes se comprometen a cumplir las directrices publicadas por la OMS sobre los donativos de medicamentos.1 Deben basar los donativos en ciertos criterios, en particular el beneficio máximo para los receptores, una norma uniforme de calidad y consultas efectivas entre donantes y receptores. El Fondo ofrece coordinar los donativos de medicamentos entre las empresas farmacéuticas y las organizaciones asistenciales en el caso de situaciones de emergencia humanitaria.
La iniciativa sobre donativos de medicamentos, adoptada en colaboración con la Cruz Roja Alemana, el Instituto Alemán para las Misiones Médicas y el Deutsches Medikamenten-Hilfswerk, organización de donativos de medicamentos, ha obtenido una respuesta satisfactoria. Ya la ha firmado la sección alemana de Farmacéuticos Sin Fronteras, importante organización alemana de socorro. Ulla Schmidt, Ministra de Salud del país, ha recomendado firmemente la distribución y aplicación de la declaración.
Puede obtenerse información adicional en el sitio web: www.gphf.org/web_en/projekte/index.htm
Referencia
1. OMS. Directrices sobre donativos de medicamentos. 2a edición. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 1999.