La esterilización por vapor es el método más utilizado para las agujas de acupuntura y otros instrumentos de metal. No es tóxica y es económica, esporicida y rápida, si se utiliza de acuerdo con las instrucciones del fabricante (por ejemplo, tiempo, temperatura, presión, envoltura, tamaño de la carga y su localización). La esterilización por vapor sólo es plenamente eficaz si se realiza sin aire, a ser posible con saturación de vapor al 100%. La presión en sí no influye en la esterilización, pero sirve como medio para obtener las elevadas temperaturas que se necesitan.
También se puede utilizar calor seco para la esterilización de agujas, y en particular para la esterilización de materiales que podría dañar el calor húmedo, pero las agujas pueden convertirse en quebradizas. Requiere temperaturas más altas y tiempos de esterilización más largos.
En el cuadro que figura a continuación se indican las temperaturas y los tiempos de esterilización recomendados para el vapor a presión y el calor seco.
Métodos de esterilización recomendados |
* Vapor a presión (por ejemplo, autoclave, esterilizador de presión) Presión requerida: => 15 libras por pulgada cuadrada (101 kilopascales) |
Temperatura |
Tiempo |
115 °C |
30 minutos |
121 °C |
15 minutos |
126 °C |
10 minutos |
134 °C |
3 minutos |
* Calor seco (por ejemplo, horno eléctrico) |
Temperatura |
Tiempo |
160 °C |
120 minutos |
170 °C |
60 minutos |
180 °C |
30 minutos |
(Fuente: WHO - GPA/TCO/HCS/95/16, pág. 15.)
Los instrumentos de caucho o de plástico que no soportan la alta temperatura de un autoclave se pueden esterilizar químicamente, a concentraciones adecuadas y garantizando tiempos de inmersión suficientes (por ejemplo, 6% de peróxido de hidrógeno estabilizado durante seis horas).
Para la aplicación de ventosas, se recomienda la utilización de vasos de vidrio y no de caucho o de plástico, puesto que el vidrio puede soportar las temperaturas más elevadas que se requieren para la esterilización.
Hay que señalar que no es suficiente hervir las agujas en agua para la esterilización, ni tampoco sumergirlas en alcohol, puesto que estos métodos no destruyen las esporas bacterianas o ciertos virus resistentes.