Tras la inserción, puede resultar difícil o imposible girar la aguja, alzarla y clavarla, o incluso retirarla. Esto se debe a un espasmo muscular, al giro de la aguja con una amplitud demasiado grande, la rotación en una sola dirección, que hace que las fibras musculares se entrelacen con el cuerpo de la aguja, o a un movimiento del paciente.
Se debe pedir al paciente que se relaje. Si la causa es una rotación excesiva en una dirección, se sentirá alivio al girar la aguja en la dirección contraria. Si el bloqueo de la aguja se debe a un espasmo muscular, hay que dejarla en su lugar durante un rato, luego se retira haciéndola girar o dando un masaje alrededor del punto, o bien se inserta otra aguja cerca para desviar la atención del paciente. Si el bloqueo de la aguja se debe a que el paciente ha cambiado de posición, debe volver a la postura original y se retira la aguja.