Los profesionales siempre deben lavarse las manos antes de tratar a un paciente. Para prevenir la infección es particularmente importante lavarse las manos de nuevo inmediatamente antes del procedimiento de acupuntura, y para ello hay que enjabonarlas a fondo, restregar las manos y uñas, enjuagarlas con agua corriente durante 15 segundos y secarlas con cuidado en una toalla de papel limpia.
Muchos acupuntores palpan el punto de acupuntura tras la preparación del lugar de aplicación de las agujas. En tales casos, deben limpiar de nuevo la punta de los dedos con una torunda empapada en alcohol. Se recomienda el uso de guantes quirúrgicos o dediles individuales estériles para la protección del paciente y del profesional, en particular si éste tiene cortes o abrasiones. Los acupuntores con lesiones infectadas en las manos no deben trabajar hasta que no se hayan curado.