Habría que establecer un sistema de exámenes y de concesión de licencias para garantizar la competencia de las personas que han recibido capacitación e impedir la práctica no autorizada de la acupuntura.
De esta manera se controlaría la situación actual de ciertos países industrializados y en desarrollo, donde no es poco frecuente la explotación comercial de la capacitación y la práctica de la acupuntura, con todas las consecuencias perjudiciales que pueden derivarse.