Un objetivo básico de la legislación sobre patentes es el de promover la innovación. Sin embargo, unos derechos de patente excesivamente amplios pueden perjudicar la innovación.120 Uno de los mecanismos que permiten solventar el problema es una excepción a los derechos de patente en relación con la investigación y la experimentación, que permita utilizar la invención para esos fines sin compensar al titular. Una excepción de utilización experimental puede fomentar el progreso tecnológico con base en el método de "inventar alrededor" o mejorar una invención protegida, así como permitir la evaluación de una invención con miras a solicitar una licencia, o para otros fines legítimos, por ejemplo la comprobación de que la patente es válida.121
120 Véase, p. ej., Mazzoleni y Nelson, 1998.
121 Véanse, p. ej., Eisenberg, 1989; Gilat, 1995.
Mientras que la excepción a efectos de experimentación es más bien restringida en los Estados Unidos,122 muchos países (sobre todo en Europa) autorizan explícitamente a experimentar sobre una invención sin permiso del titular de la patente, con fines científicos o comerciales.123
122 Véase, p. ej., Wegner, 1994, pág. 267.
123 Véase, p. ej., Cornish, 1998, pág. 736.
Una excepción de uso experimental, incluso con ciertos fines comerciales, parece entrar claramente en la categoría de excepciones admitidas al amparo del artículo 30 del Acuerdo sobre los ADPIC. Sin embargo, si la aplicación efectiva de esa excepción desemboca en un producto o proceso no significativamente distinto del patentado, se podría considerar que existe infracción con arreglo a la "doctrina de los equivalentes" según la jurisprudencia de algunos países (véase la sección 9 infra).