Una política farmacéutica nacional es un marco integral dentro del cual cada componente desempeña un papel importante para el logro de uno o más de los objetivos generales de la política (acceso, calidad y uso racional). La política debe equilibrar las diferentes metas y objetivos, constituyendo una entidad completa y coherente. Por ejemplo, el acceso a los medicamentos esenciales sólo se puede lograr mediante una selección racional, precios asequibles, financiación sostenible y sistemas de salud y de suministro fiables. Cada uno de los cuatro componentes del “marco de acceso” es esencial, pero no basta por sí solo para asegurar el acceso. Análogamente, el uso racional de los medicamentos depende de muchos factores, tales como la selección racional, la reglamentación, las estrategias educacionales y los incentivos económicos. En el cuadro 1 se enumeran los componentes fundamentales de una política farmacéutica nacional y se señala su relación con los tres objetivos principales de la política. Como puede verse, la mayoría de los componentes guardan relación con más de un objetivo.
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Recuadro 3 La política farmacéutica nacional de Sudáfrica
La Política Farmacéutica Nacional de Sudáfrica fue creada por el Departamento de Salud a lo largo de un período de dos años en los que se realizaron numerosas reuniones consultivas con la participación de los partidos políticos, otros ministerios, las instituciones académicas, los representantes provinciales y distritales, las asociaciones profesionales, la industria farmacéutica y los representantes de los consumidores. El documento final, adoptado por el Consejo de Ministros y presentado al Parlamento en junio de 1996, constituyó la base para un detallado Plan de Aplicación quinquenal. Parte de su éxito se debió a la oportunidad del momento político, inmediatamente después del fin de la segregación racial en 1994.
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