La vigilancia y la evaluación son una parte esencial de la política farmacéutica nacional. Las disposiciones sobre vigilancia y evaluación deben formar parte de la política misma. También es necesario disponer de personal suficiente y de un presupuesto operativo. Hay que definir indicadores clave para cada componente de la política.
Aspectos fundamentales de la política en este sentido son:
• un compromiso explícito del gobierno con los principios de vigilancia y evaluación;
• una encuesta basal de ámbito nacional realizada al principio de la aplicación de la política;
• la vigilancia del sector farmacéutico mediante encuestas periódicas basadas en indicadores;
• la evaluación externa, independiente, del impacto de la política en todos los sectores de la comunidad y de la economía, preferentemente cada dos o tres años.
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Recuadro 4 La política farmacéutica nacional de Australia
En los años noventa el Gobierno de Australia realizó varias actividades que pueden considerarse componentes de una política farmacéutica nacional. Por ejemplo:
• el fomento de un acceso equitativo de sus ciudadanos a la asistencia sanitaria, a través de un sistema cuidadosamente proyectado de beneficios farmacéuticos;
• el fomento del uso racional de los medicamentos mediante directrices terapéuticas (por ejemplo, sobre el uso de antibióticos), programas de formación para quienes los prescriben y educación de la población;
• el fomento de una industria farmacéutica nacional viable.
Sin embargo, no fue hasta el año 2000 que estos esfuerzos y otros se integraron en la Política Farmacéutica Nacional de Australia, haciendo de este país el primero entre los países desarrollados que dispone de una política farmacéutica nacional oficial y global.
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