En su sentido más amplio, una política farmacéutica nacional debe promover la equidad y la sostenibilidad del sector farmacéutico. Los objetivos generales de una política farmacéutica nacional son asegurar:
• el acceso: disponibilidad equitativa y asequibilidad de los medicamentos esenciales, incluidos los de la medicina tradicional;
• la calidad: calidad, inocuidad y eficacia de todos los medicamentos;
• el uso racional: promoción del uso terapéuticamente racional y económicamente eficiente de los medicamentos por parte de los profesionales sanitarios y los consumidores.

Figura 1. A finales de 1999, más de 100 países tenían una política farmacéutica nacional
Las metas y objetivos más específicos de una política nacional dependerán de la situación del país, de la política sanitaria nacional y de las prioridades políticas que establezca el gobierno. Junto a las metas relacionadas con la salud puede haber metas económicas o de otra índole. Por ejemplo, un objetivo añadido puede ser incrementar la capacidad nacional de producción farmacéutica. Es fundamental que todos los objetivos de la política farmacéutica sean explícitos, de modo que se puedan especificar los papeles que corresponden a los sectores público y privado y a los distintos ministerios (salud, finanzas, comercio e industria) y organismos gubernamentales (como el organismo de reglamentación farmacéutica).
Una política farmacéutica puede producir rápidamente un impacto evidente. Por ejemplo, el Chad adoptó su política farmacéutica y desarrolló un plan de aplicación en 1995. En función de los resultados de una encuesta basal realizada en ese momento, la política farmacéutica nacional y su plan de aplicación se centraron en dos estrategias para mejorar el acceso a los medicamentos esenciales: 1) seleccionar y usar apropiadamente los genéricos, y 2) mejorar la adquisición y gestión de los medicamentos a través de la formación, del establecimiento de un almacén central y de la adquisición regional a granel. En seis años, esta política ha tenido un importante impacto (véase la figura 2).