Ahora más que nunca, se necesitan medicamentos para mejorar la calidad de vida de las personas con VIH/SIDA, curar la tuberculosis y combatir el paludismo. El mayor compromiso financiero para suministrar esos medicamentos quiere decir que se dispone más fácilmente de los recursos para el aprovisionamiento de estos medicamentos. Pero su impacto se notará a escala nacional sólo si se pueden adquirir y distribuir cantidades suficientes de medicamentos de buena calidad.
El aprovisionamiento sistemático puede acelerar la distribución de medicamentos y ayudar a maximizar los resultados del tratamiento, así como optimizar la utilización de recursos. En 2001, la OMS lanzó un proyecto para crear normas unificadas para la realización de inspecciones de proveedores, y para la evaluación de la información regulatoria sobre la calidad de los productos, antes de adquirir los productos farmacéuticos. En pocas palabras, creó un Sistema Modelo de Garantía de Calidad. El grado de “precalificación” enormemente mayor que ha hecho posible este nuevo sistema ha acelerado la concesión de adjudicaciones y contratos, y con ello el acceso a medicamentos. Además, ha ayudado a eliminar o a reducir grandemente el riesgo de adquisición de medicinas de calidad inferior, falsas o contaminadas.
El punto central inicial del proyecto eran las medicinas para el tratamiento del VIH/SIDA (pero desde entonces se ha ampliado para cubrir medicamentos contra la tuberculosis y el paludismo). Hacia fines de 2002, habían sido precalificados 69 productos para el tratamiento del VIH/SIDA. Y lo que es igualmente importante:
• había aumentado la capacidad de los países en vías de desarrollo de producir antirretrovíricos de calidad
• se había fortalecido la capacidad reguladora de los países en vías de desarrollo para evaluar los antirretrovíricos
• se había mejorado la cooperación internacional para la calidad de los medicamentos.