Reforma sanitaria y financiación de los medicamentos - Temas seleccionados - Serie "Economía de la salud y medicamentos", No. 006
(1999; 44 páginas) [English] [French] View the PDF document
Table of Contents
View the documentNota de agradecimiento
View the documentResumen de orientación
Close this folder1. Introducción
View the document1.1 Reforma y modelos de desarrollo
View the document1.2 Reforma del sector de la salud
View the document1.3 Productos farmacéuticos y reforma
Open this folder and view contents2. Reformas de la financiación
Open this folder and view contents3. Carácter asequible y eficiencia
Open this folder and view contents4. Reformas organizativas
View the documentConclusiones
View the documentBibliografía
 

1.2 Reforma del sector de la salud

Objetivos y principios

La reforma del sector de la salud se ha descrito de distintos modos [1,8,11]. Sin embargo, los objetivos del sector de la salud, y en consecuencia su reforma, pueden describirse como los tres siguientes:

1. la equidad, que comprende el acceso a los servicios de salud esenciales por parte de los grupos de la población desfavorecidos desde los puntos de vista financiero y geográfico;

2. la calidad, que incluye la eficacia del tratamiento y la satisfacción del consumidor respecto a los servicios;

3. la eficiencia1, que incluye:

eficiencia en la asignación (que da lugar a la distribución de los recursos entre todos los servicios a fin de aumentar al máximo los beneficios en salud);

eficiencia administrativa (la gestión y la estructura del sistema de salud están destinadas a promover el uso más eficiente de los recursos);

eficiencia técnica (los servicios han de prestarse con el mínimo costo posible).

1 En sentido estricto, la calidad está incorporada dentro de la eficiencia porque esta última se ocupa de optimizar los resultados en salud dentro de los recursos disponibles, vinculando la calidad con la contención de costos. Sin embargo, para los fines del presente examen, resulta útil a menudo separar esos dos conceptos. Cuando se menciona la calidad como objetivo separado del sector de la salud, la “eficiencia” se halla estrechamente relacionada con la contención de costos y el aumento al máximo de la productividad.

Las reformas son cambios fundamentales destinados a hallar soluciones sostenibles para los problemas del sistema existente que limitan el logro de esos objetivos. En realidad puede producirse cierta tensión entre esas metas y las soluciones pueden exigir el establecimiento de transacciones. El auténtico reto de la reforma del sector de la salud consiste en hallar respuestas que aumenten al máximo el valor global en salud (que depende de los tres objetivos citados) en forma coherente con los valores y la identidad de una determinada sociedad.

Por consiguiente, en el proceso de reforma deben cumplirse ciertos principios. Por ejemplo, en el curso de la reciente reforma en México se identificaron los siguientes principios [11]:

la salud como derecho (el acceso a los servicios de salud es un derecho fundamental);

el acceso universal (toda la población debe disponer de ciertos servicios esenciales);

la solidaridad (las personas contribuyen en la medida en que les es posible y reciben sobre la base de sus necesidades);

el pluralismo (el individuo debe disponer de opciones que combinen las iniciativas pública y privada).

Aspectos funcionales y organizativos

Puede analizarse la reforma teniendo en cuenta dos aspectos vinculados: estrategias funcionales para el sector de la salud (cómo se movilizan y gastan los recursos, con qué eficiencia se actúa y qué servicios están disponibles y para quién); y organización y administración del sector de la salud.

En el pasado se han propuesto y ensayado distintas estrategias funcionales. Incluyen entre otras las centradas en el desarrollo de nuevas fuentes de financiación, como son los fondos de rotación para medicamentos, con pagos por el usuario, y la creación de sistemas de seguros públicos y/o privados. Otras estrategias, como la selección y facilitación de conjuntos de medicamentos esenciales, están destinadas a mejorar la eficiencia y el carácter asequible. Existen combinaciones de esas estrategias (por ej., los programas de la Iniciativa de Bamako).

La reforma implica también cambios de las estructuras organizativas que, en muchos casos, se traducen en una revaluación de la función del sector público en materia de salud. Se requiere la intervención estatal en el sector de la salud porque los objetivos sociales, como la equidad, no pueden alcanzarse sólo por mecanismos de mercado. Asimismo, los mercados relativos a la salud sufren de insuficiencias que implican la imposibilidad de atribuir recursos de modo óptimo debido a factores tales como los desequilibrios de la información. También existen características externas al mercado (ventajas del sector público o costos asociados a las actividades privadas), que justifican la acción estatal.

Los gobiernos deben establecer marcos políticos y reglamentarios. Más allá de ellos existe una amplia gama de otras posibles intervenciones estatales, que incluyen la financiación directa del sector público y la prestación de servicios, y la creación de incentivos para mejorar el funcionamiento del mercado privado. Los temas más frecuentemente debatidos son el grado de intervención en el sector público, la descentralización de esa intervención y los sistemas que pueden emplearse para que el sector público sea más eficiente. Las reformas corrientes comprenden desplazamientos en la amplitud y naturaleza de la implicación estatal, así como cambios en la participación del sector privado (con fines de lucro y sin ellos).

Existe de hecho una tercera dimensión de la reforma que es decisiva para su éxito. Comprende la dinámica del proceso: cómo van a realizarse las reformas y quién es probable que las apoye o se oponga a las mismas. En particular se refiere a las interacciones relativas a la preparación y ejecución de la política dentro del gobierno y entre el gobierno, los proveedores de atención de salud, los pacientes, las asociaciones profesionales, los sindicatos de trabajadores de salud, los fabricantes de productos farmacéuticos, los donantes, los bancos para el desarrollo y otros.

Dado que el presente documento se centra en las opciones políticas para la financiación de los productos farmacéuticos en el contexto de la reforma, se examinarán más a fondo dos aspectos relativos al contenido de la reforma: estrategias funcionales y organización del sector. Dentro de este marco se examinan los aspectos referentes a la dinámica de la reforma, en donde son más pertinentes.

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