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Reforma sanitaria y financiación de los medicamentos - Temas seleccionados - Serie "Economía de la salud y medicamentos", No. 006
(1999; 44 páginas) [English] [French] View the PDF document
Table of Contents
View the documentNota de agradecimiento
View the documentResumen de orientación
Open this folder and view contents1. Introducción
Open this folder and view contents2. Reformas de la financiación
Open this folder and view contents3. Carácter asequible y eficiencia
Open this folder and view contents4. Reformas organizativas
View the documentConclusiones
View the documentBibliografía
 

Resumen de orientación

La reforma del sector de la salud es un proceso destinado a mejorar la equidad, la calidad y la eficiencia en el sector de la salud mediante cambios de la organización y financiación de los servicios de salud. En ese contexto, la función de la OMS consiste actualmente en explorar y fomentar medios de organizar servicios de salud que respondan mejor a los objetivos de equidad, calidad y eficiencia.

Casi todos los aspectos de la política farmacéutica nacional y del desarrollo del sector farmacéutico están afectados directa o indirectamente por las iniciativas de reforma sanitaria. El presente documento se centra fundamentalmente en ciertos aspectos financieros de la reforma sanitaria. También se presta atención a las reformas organizativas primordiales. No se incluyen en el documento algunos temas conexos abordados en otras actividades del Programa de Acción sobre Medicamentos Esenciales. Como ejemplo de esos temas pueden citarse las funciones pública y privada en el sector farmacéutico y el efecto de la Organización Mundial del Comercio y de los acuerdos comerciales conexos sobre el acceso a los medicamentos esenciales.

Reformas de la financiación de los medicamentos

Los gobiernos tienen la responsabilidad de conseguir que los sistemas de financiación de los medicamentos estén gestionados de modo que logren la equidad en el acceso a los medicamentos esenciales. Entre los sistemas de financiación figuran la financiación pública, el seguro de enfermedad, los pagos por el usuario, la financiación por donantes y los préstamos para el desarrollo.

Financiación pública

Siempre se necesitará algún modo de financiación pública para conseguir que las personas más pobres de la sociedad tengan acceso a los medicamentos; para conseguir el suministro de medicamentos para el tratamiento de la tuberculosis, las enfermedades de transmisión sexual y otras enfermedades transmisibles; y para conseguir que sean asistidos grupos especiales tales como las madres y los niños. Como parte de la producción económica nacional (PNB), el gasto público en salud en los países en desarrollo es la cuarta parte a la mitad del observado en los países industrializados. La reforma de la financiación sanitaria debe mejorar el uso de los recursos públicos, pero no debe destinarse a reducir todavía más el gasto público en salud.

El nivel de compromiso público para la financiación de la atención de salud y de los medicamentos debe ser una parte explícita de la política pública, basada en el análisis de las necesidades de atención de salud y de las opciones de financiación. Los decisores políticos, los administradores responsables de la financiación de la atención de salud y los gestores de los medicamentos esenciales deben conocer bien los métodos de análisis de la financiación pública de los medicamentos y de planificación del gasto público en medicamentos.

Seguro de enfermedad

El seguro de enfermedad estructurado y varios programas de seguro comunitario no estructurado representan una fuente creciente de financiación de la atención de salud y los medicamentos en los países en desarrollo y de economías en transición. La experiencia de muchos países ha mostrado que el seguro social obligatorio puede ser el paso decisivo para alcanzar un sistema más equitativo de atención de salud. Sin embargo, debe reconocerse que algunos países en desarrollo tendrán problemas para aplicar una cobertura de seguro más amplia a corto plazo por distintos motivos, que incluyen la limitación del empleo estructurado y los débiles mecanismos estatales.

Es beneficioso proporcionar cobertura farmacéutica junto con cobertura de la atención de salud, aunque la tarea presenta desafíos, como son las dificultades para el seguimiento de las prescripciones. Los decisores políticos y los administradores necesitan estar plenamente informados del valor de la cobertura del seguro, de los distintos mecanismos para proporcionar prestaciones farmacéuticas y de los métodos para conseguir una atención de calidad, controlando a la vez los costos.

Pagos por el usuario

Cada vez es más corriente que los gobiernos y las comunidades locales establezcan los pagos por el usuario en países de todos los niveles de desarrollo, para complementar los ingresos estatales generales o las primas de los seguros y para contribuir a limitar la utilización. Sin embargo, esos programas no han aprendido con frecuencia de las experiencias pasadas y no están bien gestionados, de modo que, como consecuencia, el acceso no mejora, los ingresos sustituyen a los fondos estatales en lugar de ser un complemento, y los medicamentos se prescriben en exceso.

Los pagos por el usuario pueden complementar las asignaciones estatales para productos farmacéuticos, pero no deben sustituirlas. En las futuras actividades debe conseguirse que las lecciones aprendidas de las investigaciones y la experiencia existentes se apliquen a la elaboración, aplicación y vigilancia de los programas de pagos por el usuario, para conseguir que mejore el acceso a los medicamentos y que no sufra el uso racional. Cuando se establecen formas de pago por el usuario a nivel nacional, el enfoque de arriba a abajo, que comienza con los principales hospitales nacionales y locales, puede ser ventajoso en términos de equidad, refuerzo del sistema de envío, posibilidad de obtención de ingresos, capacidad administrativa y evaluación del efecto.

Financiación por donantes y donativos de medicamentos

La financiación por donantes comprende subvenciones de origen bilateral y multilateral. En algunos países, los sistemas de financiación nacional de los medicamentos pueden resultar insuficientes, incluso después de las reformas, y por ello la financiación externa puede resultar de gran valor para aliviar sufrimientos humanos inmediatos y permitir a los países que establezcan soluciones a largo plazo.

El reto de toda financiación externa, pero en particular de la que incluye la financiación de gastos ordinarios, consiste en no permitir que sustituya a los esfuerzos de los países para establecer sistemas sostenibles de financiación. La transición de los sistemas de financiación externa a los de financiación interna tiene que incorporarse a los planes de asistencia desde su elaboración. Ahora bien, debe reconocerse que el carácter sostenible puede exigir compromisos a plazo relativamente largo por parte de los donantes.

Para fomentar los donativos beneficiosos de medicamentos y reducir al mínimo los problemas no deseados de los donativos se han publicado directrices interorganismos [40], que comprenden principios básicos y doce directrices específicas que deben aplicarse en todos los donativos de medicamentos.

Préstamos para el desarrollo

Los préstamos para el desarrollo concedidos a través del Banco Mundial y de los bancos regionales de desarrollo pueden contribuir al desarrollo a largo plazo de la infraestructura humana y material del sector de la salud. Sin embargo, los préstamos en general no deben utilizarse para financiar el costo de los suministros de medicamentos, pues éstos representan gastos ordinarios. Pueden existir ciertas excepciones, que justifican el empleo de préstamos para la adquisición (por ej., inicios de fondos de rotación para medicamentos). Al igual que la financiación por donantes, las condiciones asociadas a los préstamos para el desarrollo no deben deformar las políticas farmacéuticas nacionales definidas por los gobiernos.

Carácter asequible y eficiencia

La clave para lograr los objetivos de la política farmacéutica comprende la elección y el uso apropiados de los medicamentos, que deben conducir a una mayor eficiencia económica en el sector de la salud. Se han aplicado medidas de control del costo en distintos niveles en los sistemas públicos y privados de suministro de medicamentos. La idoneidad de las distintas medidas varía en función del sistema de salud.

El carácter asequible de los medicamentos para los consumidores es una preocupación de la salud pública. En los países en desarrollo, los gastos privados en medicamentos representan habitualmente del 50 al 90% del gasto total de medicamentos. Incluso en las poblaciones rurales y entre los pobres de las ciudades, la fuente más corriente de medicamentos es la adquisición con pago directo en el mercado privado.

El empleo de medicamentos genéricos y los controles de precios son los dos medios utilizados más corrientemente para fomentar el carácter asequible. En ese sentido es eficaz la competencia de los productos genéricos con información sobre los precios, pero los mercados de medicamentos genéricos han crecido muy lentamente en la mayoría de los países. La fuerza del compromiso público hacia los medicamentos genéricos es un factor determinante decisivo para el crecimiento de ese mercado. Los cuatro factores esenciales para el éxito parecen ser los siguientes: apoyo de la legislación y la reglamentación, garantía fiable de la calidad, aceptación profesional y pública, e incentivos económicos.

Existen distintos sistemas para controlar los precios de producción y los márgenes de distribución. Los márgenes del mayorista y el dispensador basados en el costo, a los que se suman unos honorarios profesionales fijos, proporcionan un incentivo mejor para la dispensación racional que los márgenes basados sólo en un porcentaje. Se han obtenido variados efectos con los controles de precios de los productos farmacéuticos. Es paradójico que algunos países en desarrollo estén reduciendo los controles de precios de los medicamentos, mientras que los gobiernos de los países industrializados están cada vez más preocupados por los precios de los productos farmacéuticos. Con o sin controles de precios, su transparencia debe ser un objetivo primordial.

Reformas organizativas

No pueden realizarse reformas de los sistemas de financiación sin reformas organizativas, en las que se sitúe la estructura de los sectores público y privado frente a sus responsabilidades para lograr los objetivos políticos. Los cambios pueden comprender la inclusión de sistemas competitivos dentro del sector público, la descentralización de la prestación de servicios de salud y la mayor función de las organizaciones no gubernamentales (ONG) y de otras entidades no comerciales del «tercer sector».

Sistemas competitivos para el suministro público de medicamentos

Entre las distintas estrategias de suministro público de medicamentos figuran el sistema tradicional de almacenes médicos centrales, los organismos autónomos de suministro, el sistema de entrega directa, el sistema de vendedor principal y el suministro totalmente privado. Algunos de esos sistemas comprenden diferentes funciones de los sectores público y privado y se basan en una mayor competencia para mejorar la eficiencia.

Todavía no se han probado claramente los resultados prácticos de los distintos sistemas de suministro público de medicamentos. Los gobiernos que tratan de mejorar la eficiencia en el suministro público de medicamentos deben hacerlo sabiendo que existen distintas opciones y que el éxito depende no sólo de elegir una opción idónea sino también del modo de aplicarla.

Descentralización e integración en los sistemas de suministro de medicamentos

El control y la adopción de decisiones en los sistemas de salud está siendo objeto de creciente descentralización. En el caso de los medicamentos, la descentralización puede mejorar la cuantificación de las necesidades de medicamentos, la vigilancia de las existencias, la prescripción y la dispensación. También puede requerirse cierto grado de descentralización para funciones tales como el registro de medicamentos, la preparación de listas de medicamentos esenciales y tratamientos normalizados, la garantía de la calidad y la licitación en el suministro a granel.

En algunos países se está tratando también de integrar los sistemas de suministro para los programas de planificación de la familia, lucha antituberculosa y otros de tipo «vertical» en los programas de medicamentos esenciales. Las funciones de uso intensivo de recursos, como la adquisición, la garantía de la calidad, el almacenamiento y la distribución material, pueden integrarse en el programa de medicamentos esenciales, mientras que la financiación, la cuantificación de las necesidades y la vigilancia pueden permanecer sometidas a la gestión del programa nacional.

Función del «tercer sector»

Los debates sobre las funciones pública y privada en el sector farmacéutico no deben ignorar la función primordial del «tercer sector». Éste incluye los servicios de salud de las ONG, los organismos sin fines lucrativos para el suministro de medicamentos esenciales, las asociaciones profesionales, los grupos de consumidores y ONG especializadas tales como algunas organizaciones de farmacopea nacional.

En fecha reciente, algunos gobiernos han explorado medios para efectuar funciones «públicas», como el establecimiento de normas o las pruebas de inspección de la calidad, mediante acuerdos innovadores con instituciones del tercer sector. Los decisores políticos deben reconocer claramente las distintas funciones desempeñadas por el tercer sector, explorando los medios para prestarle mejor apoyo y lograr su implicación.

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