Los efectos de un fármaco se suelen representar en una curva dosis-respuesta. La intensidad del efecto se representa en el eje de ordenadas y la dosis en el de abscisas (véase la figura 10). La dosis se suele representar en una escala logarítmica. A medida que aumenta la dosis el efecto crece, hasta que alcanza un valor máximo. Para cada dosis, el efecto producido se suele expresar como porcentaje del efecto máximo alcanzable. El efecto máximo de dos fármacos del mismo grupo puede ser diferente. Los efectos deseados y los no deseados pueden ser representados en sendas curvas dosis-respuesta.
La dosis se suele expresar por kilogramo de peso o por m2 de superficie corporal. Sin embargo, es más preciso usar la concentración plasmática, porque excluye diferencias en la absorción y la eliminación del fármaco. En la sección siguiente se describe la relación entre la curva de concentraciones plasmáticas y la respuesta (curva concentración plasmática/respuesta).

Fig. 10: Curva dosis-respuesta