Se han realizado varios estudios sobre el uso de medicamentos mediante indicadores como los citados y de otro tipo en diferentes países. En algunas de esas primeras encuestas sólo se estudiaron un reducido número de servicios y un número limitado de indicadores. Los resultados de la mayor parte de esos primeros estudios aparecen resumidos en el anexo 3.
El análisis de esos datos permite formarse una idea de la diversidad de experiencias de los distintos países. Salvedad hecha de dos países que presentan cifras altas, el promedio del número de medicamentos oscila entre 1,3 y 2,2. En el estudio realizado en el Yemen se intentó estimar el valor «correcto» para ese país sobre la base de las pautas de morbilidad y las directrices terapéuticas. El valor promedio del número de medicamentos fue en ese caso de 1,4. En cuanto a los antibióticos, prescindiendo de dos de las cifras, todos los porcentajes estaban comprendidos entre 29% y 43%. El estudio realizado en el Yemen cifró las necesidades teóricas en un 22,7%.
En relación con los medicamentos inyectables, sorprende la magnitud de las diferencias entre países: de 0,2% a 48%. En las pruebas realizadas sobre el terreno en Nigeria e Indonesia el indicador del porcentaje de inyecciones disminuyó cuando se reunieron los datos prospectiva en lugar de retrospectivamente. Ello indica tal vez que los agentes de salud saben que no deberían administrar tantas inyecciones. La cifra ideal calculada para el Yemen fue de 17,2%.
Las cifras relativas al porcentaje de medicamentos prescritos por su nombre genérico son esperanzadoras, por cuanto muestran que es posible alcanzar altos niveles de prescripción genérica. Los niveles de 82% o 94% que se ha llegado a alcanzar representan una esperanza para los países con niveles inferiores. En la mayoría de los países, los tiempos de consulta oscilan entre 2,3 y 3,5 minutos, duración ésta insuficiente para garantizar una atención clínica correcta. La disponibilidad de medicamentos varía según el país, si bien todos los estudios revelaron casos importantes de agotamiento de existencias.
Se han realizado dos estudios para intentar cuantificar el efecto de las intervenciones. En el Yemen se emplearon tres indicadores para comparar una zona de proyecto y una zona testigo en la que no se había llevado a cabo ninguna actividad. El número de medicamentos por consulta en la zona de proyecto fue de 1,5 (frente a 2,4); el porcentaje de antibióticos, del 46%, frente al 67%, y el número de inyecciones, del 22%, frente al 45%.4 En Uganda se procedió a cuantificar el efecto de la formación sobre las pautas de uso de medicamentos. El estudio reveló una disminución del uso de inyecciones (de 50,1% a 41,3%), un aumento del uso de SRO contra la diarrea (de 52,4% a 89,1%) y una disminución del uso de medicamentos antidiarreicos (de 60,4% a 38,5%).5
La comparación de los indicadores con los resultados de otros países o de estudios locales anteriores permite determinar los efectos de una intervención e identificar así más fácilmente los ámbitos prioritarios en que deberán concentrarse las futuras medidas.