Las funciones desempeñadas por los sectores público y privado en el sector farmacéutico han de considerarse tanto en el contexto de la importancia que un país determinado conceda a la solidaridad en la atención de salud como en el marco de las metas generales de las políticas farmacéuticas nacionales.
Solidaridad
Las diferencias existentes entre unos países y otros respecto a la obligación de financiar y distribuir los medicamentos reflejan en parte sus distintos valores sociales [45]. En algunas sociedades se concede gran importancia a la libertad individual y se considera que el mercado es el medio más apropiado para distribuir los bienes, e incluso servicios esenciales tales como la atención sanitaria y farmacéutica. En otras sociedades se concede una importancia mucho mayor al bienestar de la comunidad en su conjunto y se tiende a asignar al Estado una función mucho más destacada en la producción y distribución de bienes.
Aunque cabe adoptar un enfoque individualista respecto de muchos de esos bienes, en el caso de la atención de salud y los medicamentos esenciales existen sólidos argumentos éticos y pragmáticos a favor de un enfoque basado preferentemente en el bienestar colectivo y la solidaridad [22].
• Algunos argumentos éticos:
- equidad significa imparcialidad, y la atención de salud debe dispensarse en función de la necesidad;
- la salud, la asistencia sanitaria y el acceso a los medicamentos esenciales son derechos humanos básicos que todos deben poder ejercer.
• Algunos argumentos pragmáticos:
- restar importancia a la equidad es socialmente desestabilizador;
- poner en peligro la salud de los menos favorecidos tendrá efectos indirectos en todos los miembros de la sociedad;
- desatender la asistencia sanitaria de parte de la población irá en detrimento de la productividad a largo plazo
La solidaridad reconoce la interdependencia de las vidas de la población [24]. Las políticas aplicadas en el sector farmacéutico comprometen la salud de la nación si no tienen en cuenta esa interdependencia.
Objetivos de las políticas farmacéuticas nacionales
El objetivo central de toda política farmacéutica nacional es asegurar el acceso a medicamentos inocuos, eficaces y de buena calidad, y su uso racional.
En consecuencia, las funciones públicas y privadas desempeñadas en el sector farmacéutico deben tener los objetivos siguientes:
• asegurar el acceso equitativo a los medicamentos y, en particular, a los medicamentos esenciales;
• asegurar el aprovechamiento eficaz de los recursos para medicamentos;
• promover el uso racional de los medicamentos tanto en el sector público como en el privado;
• velar por el cumplimiento de las normas de calidad, en ambos sectores.
Acceso equitativo
Las funciones públicas y privadas desempeñadas en el sector farmacéutico deben asegurar el acceso equitativo a los medicamentos y, en particular, a los medicamentos esenciales.
La equidad da respuesta a dos preguntas - ¿quién paga?, ¿quién se beneficia? - y es reflejo del principio de solidaridad en virtud del cual la atención de salud debe dispensarse en función de las necesidades y financiarse de acuerdo con la capacidad económica [114]. Desde una perspectiva de salud pública, este principio es fundamental en la consideración de las funciones públicas y privadas.
La equidad puede examinarse desde varias perspectivas diferentes [77], pero las más importantes para el sector farmacéutico son las siguientes:
• ¿Quién paga? Las contribuciones deben guardar proporción con la capacidad económica. En consecuencia, los ricos deben aportar más que los pobres.
• ¿Quién se beneficia? Los más necesitados deben beneficiarse en mayor medida que los menos necesitados. El acceso equitativo consiste en que los medicamentos esenciales estén a disposición y al alcance de todos cuando los necesiten.
El costo financiero de la asistencia comprende el costo del tiempo y de los desplazamientos y los gastos en medicamentos. Para que los medicamentos sean económicamente accesibles, la suma total de esos costos no debe constituir una carga excesiva para una familia. La accesibilidad geográfica consiste en la disponibilidad de la totalidad de los medicamentos esenciales en todo el país.
Al evaluar si existe un acceso verdaderamente equitativo a los medicamentos, las autoridades han de formular la pregunta siguiente: “Cuando una persona de cualquier clase social está enferma y necesita un medicamento, ¿recibe una cantidad adecuada de un producto terapéutico a un costo que no resulte una carga excesiva para la familia?”
Tanto las políticas que aumentan el acceso en el sector público como las que mejoran la asequibilidad y disponibilidad de medicamentos a través del sector privado contribuyen indistintamente al acceso equitativo.
Aprovechamiento eficaz de los recursos
Las funciones públicas y privadas desempeñadas en el sector farmacéutico deben asegurar el aprovechamiento eficaz de los recursos para medicamentos.
La eficacia guarda relación con el costo de fabricación de un producto determinado, y aumenta (en cuanto “eficacia técnica”) cuando se obtiene una mayor producción por el mismo costo o cuando la misma producción puede obtenerse con un costo menor.
Con frecuencia se afirma que el sector privado es “más eficaz” que el sector público. Sin embargo, la eficacia del sector privado no es un factor garantizado e incuestionable. Es poco probable que las fuerzas del mercado produzcan resultados eficaces cuando existe poca o ninguna competencia. Por ejemplo, si los consumidores pueden obtener medicamentos únicamente en un establecimiento privado, los precios (y posiblemente los costos) pueden aumentar y la calidad del servicio descender. El desequilibrio informativo entre consumidores y proveedores de medicamentos puede también tener efectos desfavorables en la eficacia.
El mejoramiento de la eficacia depende de la existencia de alternativas más idóneas y de las exigencias (en general, de tipo competitivo) de flexibilidad y rendimiento que determinen la adopción de esas alternativas. La labor reformadora debe tener como objetivo el establecimiento de esas condiciones de idoneidad tanto en el sector público como en el privado.
Uso racional de los medicamentos
Las funciones públicas y privadas del ámbito farmacéutico deben promover el uso racional de los medicamentos tanto en el sector público como en el privado.
Los problemas relacionados con el uso no racional de los medicamentos se han descrito ampliamente, en general sobre la base de estudios realizados en el sector público. Entre esos problemas cabe citar la sobre medicación general (polifarmacia), el uso excesivo de antibióticos y fármacos inyectables, la infrautilización de productos eficaces tales como las sales de rehidratación oral, y la administración de medicamentos peligrosos o ineficaces.
En el sector privado, esos problemas pueden verse acentuados por las fuertes presiones económicas, la falta de información o la capacitación insuficiente. Los médicos en ejercicio pueden prescribir medicamentos en cantidad excesiva, caros o inadecuados a causa de las expectativas percibidas en los pacientes, las actividades promocionales de la industria farmacéutica o los beneficios que obtienen directamente al despachar los medicamentos que han prescrito. Los establecimientos farmacéuticos privados pueden tratar de aumentar al máximo sus ingresos con recomendaciones y despachos más costosos, en muchos casos basándose en un conocimiento erróneo o insuficiente de los medicamentos que venden [113]. En cuanto a los consumidores, los altos precios de los medicamentos y la falta de información dan lugar a prácticas de automedicación ineficaces o nocivas, o a la adquisición de cantidades insuficientes de antibióticos y otros medicamentos necesarios [37,52,53 y 66].
Los esfuerzos para promover el uso racional de los medicamentos han de combatir los obstáculos económicos, informativos y sociales que se oponen al uso eficaz de esos productos.
Calidad de los medicamentos
Las funciones públicas y privadas del ámbito farmacéutico deben asegurar el cumplimiento de las normas de calidad de los medicamentos, tanto en el sector público como en el privado.
La calidad de los medicamentos es un aspecto que ha de preocupar por igual en los sistemas público y privado de suministro de medicamentos. El Estado ha de desempeñar una función central en el establecimiento y la aplicación de normas de calidad, y esas normas deben ser uniformes en ambos sectores. Las mismas normas de calidad son aplicables a los medicamentos suministrados a los servicios de salud estatales y a los comercializados en el mercado privado. La buena marcha de las empresas farmacéuticas consolidadas depende en parte de su reputación de calidad. Así pues, la industria privada tiene interés a largo plazo en mantener sus niveles de calidad.