La así denominada «competencia gestionada», puede ser otra manera de abordar el problema. La política de contención de costes en los Estados Unidos descansa principalmente en la idea de intensificar la competencia entre las empresas. Las clínicas colectivas de médicos generalistas con presupuestos autónomos5, de la reforma sanitaria británica, comparte la misma visión.
5 En inglés, GPs Budget Holding. (N. del T.)
La competencia puede surgir de varias formas: a través del desarrollo de un mercado de genéricos que presione al segmento no innovador del mercado de medicamentos; a través de la política de formularios, etc. La ventaja es, fundamentalmente, una política flexible y no gubernamental, cuyos actores principales son las empresas y las aseguradoras. Aunque, sin duda, la promoción de la competencia en los mercados de asistencia sanitaria, particularmente en Europa, sería beneficiosa, es dudoso que la competencia por sí sola, aunque esté «gestionada», sea la solución final.
Como hemos demostrado anteriormente, la competencia no implica necesariamente una competencia en precios dentro del mercado de medicamentos: cuanto más innovadores son los productos, menos competitivos son los mercados. Las situaciones de monopolio son, la mayoría de las veces, inevitables ya que resultan del avance científico de una empresa. Y la competencia monopolística es perfectamente compatible con niveles elevados de precios.
Además, no está claro quién debería tomar las decisiones: ¿los compradores, las compañías de seguros, los médicos, los individuos asegurados, el público en general? En la práctica, lo más frecuente es que los aseguradores estén en una posición que les permite escoger. Pero, la legitimidad de esta posición requiere que las compañías de seguros estén en una situación competitiva. Este no es de ninguna manera el caso de Europa, donde los sistemas de seguros son, y permanecerán, públicos, bajo control estatal.