Podríamos, en consecuencia, recalcar dos conclusiones:
a) En tiempos de apertura y de internacionalización, se impone diseñar mecanismos fuertes y ágiles de vigilancia y control.
b) Así como se han logrado importantes avances en la regulación de la calidad de los productos, es necesario avanzar también en una regulación - nacional e internacional - que armonice y garantice la calidad del uso del medicamento, mediante el desarrollo de normas sobre uso racional.