El sector de la salud no puede permanecer como espectador, o «paciente» ante un proceso que cubre hoy todo el espectro internacional. Los pueblos han llegado a la conclusión de que es más eficiente unir esfuerzos y recursos que permanecer en las clásicas posiciones proteccionistas, que privilegiaban el uso de «lo propio», antes que el uso de lo mejor y «lo más eficiente».