La mayoría de las constituciones latinoamericanas reconocen que «la salud» es un derecho básico de las personas y obligación del Estado protegerla. Sin embargo, excepto en Costa Rica, Cuba y algunos países del Caribe anglófono, ni las constituciones reconocen ni los gobiernos garantizan acceso universal a los servicios de salud. Desde el punto de vista del acceso, la población puede catalogarse en cuatro grandes grupos: los atendidos por instituciones privadas, los cubiertos por los servicios sanitarios de la Seguridad Social, los atendidos por servicios dependientes de los Ministerios de Salud y los que no tienen acceso regular o permanente a servicios de salud. No existe apenas información sobre el fenómeno de «doble cobertura».
Se estimó que en 1990 los servicios sanitarios de la Seguridad Social cubrían, aproximadamente, a un 62 por 100 de la población de la región. Seis países (Argentina, Brasil, Costa Rica, México, Panamá y Uruguay) tienen cobertura superior al 50 por 100 de la población. En siete (Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua y Rep. Dominicana) no llegan al 15 por 100. En los países del Caribe de habla inglesa y en Cuba los seguros sociales no mantienen servicios sanitarios sino que contribuyen a financiar los respectivos Sistemas Nacionales de Salud.
Quienes no son empleados por cuenta ajena (o no pueden comprar una póliza del Seguro Social) son atendidos por los servicios del Ministerio de Salud que, salvo excepciones, ofrecen una gama de servicios más reducida y de calidad inferior a las instituciones del Seguro Social. Además, han de pagar una parte, en ocasiones sustancial, del gasto originado.
Por razones geográficas, étnicas, culturales o de escasez de la oferta, un elevado porcentaje de la población de la región carece de acceso regular a servicios de salud. Esta población suele estar formada por dos grandes grupos: población rural (dispersa o no, mayoritariamente indígena) y, cada vez más, población urbana de los asentamientos surgidos en la periferia de las ciudades medianas y grandes durante la última década. Su geografía coincide con la de la pobreza mencionada en el capítulo precedente.