Todos los Estados miembros de la UE han tomado medidas para controlar el gasto en asistencia sanitaria, aunque Grecia lo ha hecho en menor medida. Además, existe una gran coincidencia en las políticas adoptadas. Los métodos utilizados varían dependiendo de las formas de organización y financiación de sus sistemas de asistencia sanitaria. Allí donde el sector público o las principales aseguradoras de salud poseen sus propias instalaciones y pagan a los profesionales sanitarios un salario - lo que la Organización Internacional del Trabajo denomina el sistema directo de financiación - es más fácil el control que donde las entidades suministradoras de asistencia sanitaria están contratadas por la administración o por las principales aseguradoras - el denominado sistema indirecto de financiación - (ABEL-SMITH y MOSSIALOS, 1994).
Las medidas de contención de gastos pueden operar sobre la demanda de los consumidores o sobre la oferta. Entre las primeras las más comunes son las que se denominan en el presente trabajo cofinanciación, copago, pago compartido o participación en los costes. Otras dos medidas destinadas a restringir la demanda de servicios financiados por fondos públicos son el beneficio que el consumidor obtiene por no haber solicitado atención médica (en un plan de seguros) y la desgravación en el impuesto sobre la renta para aquellos que decidan utilizar los servicios privados. Otro planteamiento consiste en reducir la demanda de servicios sanitarios aplicando medidas de prevención y de promoción de la salud. Las medidas de contención de gastos que actúan sobre la oferta incluyen: la fijación de topes al gasto mediante presupuestos prospectivos, a veces respaldados por controles sobre el personal; adoptar alternativas menos costosas que la hospitalización; influir en el comportamiento y decisiones de los médicos que implican una autorización para gastar; reducir el número de médicos y camas hospitalarias; limitar el uso de nuevas tecnologías y controlar los precios farmacéuticos. Todas estas medidas tienen por objetivo contener el gasto mediante la simple reducción de los servicios más costosos o a través de incentivos a la aplicación de tratamientos más eficientes o ambas cosas a la vez.
Las medidas de contención del gasto muy pocas veces se aplican de manera aislada. Cuando se introduce más de una medida, empieza a ser difícil separar el efecto de cada una de ellas. La confusión probablemente será mayor si se trata de una reforma de amplios vuelos.
El efecto aparente de una medida de contención del gasto puede ser simplemente el reflejo de una tendencia internacional. Por ejemplo, un incremento en la rotación hospitalaria se puede deber a un cambio tecnológico que afecta a todos o a la mayoría de los países, verbigracia la cirugía por láser o la cirugía ambulatoria. Por lo tanto, se deben comparar los datos nacionales con los internacionales, pero cuidadosamente para no poner en relación conceptos heterogéneos.