El método de control usado con mayor frecuencia es un techo presupuestario para todo o gran parte del gasto, reforzado por controles sobre los recursos humanos, como en el caso de España, Irlanda e Italia. La financiación mediante presupuestos globales se puede aplicar independientemente del porcentaje de recursos recaudados en forma de contribuciones obligatorias al seguro médico. Ocho Estados miembros han utilizado como arma fundamental de control del gasto techos al gasto, establecidos normalmente a priori y en términos monetarios. En Dinamarca existen límites negociados para el gasto efectuado por las administraciones locales. Los otros siete países que tienen presupuestos limitados son Bélgica, Alemania, Irlanda, Italia, España, Portugal y el Reino Unido. Bélgica y Alemania tienen presupuestos separados para los componentes principales del gasto, pero en Alemania ni la promoción de la salud ni ciertos servicios extrahospitalarios están limitados presupuestariamente.
En teoría podría parecer que las aseguradoras sanitarias privadas no están sujetas a este tipo de restricción; sin embargo, en la práctica, los gobiernos han utilizado sus potestades para restringir o vetar incrementos de las contribuciones obligatorias al seguro médico, aprobar cualesquiera cargas impuestas a los pacientes y para recortar la cobertura que ofrece el seguro. Se han impuesto, o se han negociado, presupuestos con hospitales concretos, independientemente de su titularidad, incluso cuando sus ingresos por día de estancia proceden de muy distintas entidades aseguradoras. Esto se ha hecho en Alemania, los Países Bajos y Bélgica, donde los cargos por estancia tienen el mismo efecto. En Luxemburgo, desde 1995, los presupuestos totales se deben negociar con cada hospital. En Francia, este planteamiento se ha aplicado a los hospitales públicos y a los costes de quirófano de los hospitales privados. Los hospitales privados también deben acordar previamente su volumen esperado de servicios. En Bélgica, la cantidad de servicios clínicos por día de estancia hospitalaria también está limitada. Por lo tanto, los hospitales en once de los doce países están o estarán bajo algún tipo de control presupuestario. La única excepción es Grecia.
Los presupuestos también se han aplicado a los ingresos totales que reciben los médicos, como ocurre en Alemania. Un incremento en los servicios conlleva una reducción proporcional en el nivel de honorarios pagado. Este sistema también se intentó aplicar a los médicos especialistas en los Países Bajos, pero no tuvo éxito. En Australia, Japón y en el sistema de pago RBRVS de Estados Unidos, también se introdujeron unas escalas de valoración relativa para las honorarios médicos en función de los servicios prestados (pagos por acto médico), con el objetivo de reducir el efecto de una demanda inducida por la oferta. Se ha fijado un techo a los pagos por servicio clínico no hospitalario en Bélgica y en Francia, y en este último país también en el caso de los servicios de ambulancia, enfermeras privadas y otros profesionales de la salud, excepto médicos. Tales sistemas de control no son necesarios cuando se paga a los médicos con salarios. El control presupuestario ha tenido su mayor impacto sobre los hospitales, originando una presión a favor de la reducción de los períodos de estancia, la racionalización del «stock», la transformación de los hospitales para otros usos, o su venta y el desarrollo de alternativas a la atención hospitalaria.
El Reino Unido y Alemania utilizan presupuestos para controlar los costes de prescripción de medicamentos no hospitalarios. Las medidas específicas se discutirán en el epígrafe 2.5. En Francia, el gobierno ha alcanzado un acuerdo con la Industria farmacéutica del que espera obtener el control sobre el volumen de ventas a cambio de una mayor libertad en la fijación de precios de algunos medicamentos. Bajo el acuerdo concluido en enero de 1994, se fijarán objetivos nacionales para el gasto farmacéutico. Ya se ha fijado un objetivo provisional de un incremento del 3,2 por 100 para 1994, muy por debajo del incremento del 7,5 por 100 de 1993.