Tanto los irritantes como los alérgenos pueden provocar dermatitis o eccema por contacto. Las dermatitis irritativas pueden producirse tras una única exposición a un irritante de gran potencia o, lo que es más habitual, tras la exposición repetida a sustancias químicas menos potentes, como jabones, detergentes y disolventes. La piel se vuelve seca, pierde elasticidad, se agrieta y puede infectarse secundariamente a través de las brechas en el estrato córneo protector de la piel.
La dermatitis alérgica por contacto es una forma de hipersensibilidad retardada. Determinada en parte genéticamente, la dermatitis se produce por exposición de un individuo previamente sensibilizado a un alérgeno. Se forma una erupción vesicular o ampollosa, al principio generalmente sólo en el lugar del contacto inicial, si bien en ocasiones el propio paciente transfiere el alérgeno con los dedos a otras partes del cuerpo. A menudo, los bordes de las zonas afectadas adoptan un aspecto anguloso y anormalmente marcado. Las zonas cutáneas inflamadas, lesionadas o enfermas son especialmente vulnerables, mientras que el cuero cabelludo, las palmas de las manos y las plantas de los pies están más protegidos debido al mayor grosor del estrato córneo.
Las plantas, los colorantes, el níquel y otros metales, la goma, los cosméticos y los medicamentos tópicos se cuentan entre los principales alérgenos. El agente causal puede identificarse mediante pruebas epicutáneas, cuya interpretación correcta es en ocasiones difícil. La sensibilización a alguno de los ingredientes de un medicamento tópico es relativamente frecuente, y debe sospecharse siempre que se presente una dermatitis tras la aplicación de un tratamiento tópico.
Prevención y tratamiento
Las cremas emolientes aceleran la curación; las cremas de barrera, por su parte, pueden ofrecer cierta protección en las dermatitis laborales. Los pacientes no deben utilizar jabones abrasivos y deben evitar en lo posible toda exposición a sustancias irritantes.
Las cremas o pomadas de hidrocortisona al 1 % son útiles para reducir la inflamación. Pueden utilizarse también otros corticosteroides tópicos más potentes, pero no suelen resultar más eficaces, puesto que las dermatitis por contacto son autolimitadas en la mayor parte de los casos. En ocasiones debe plantearse la posibilidad de recurrir a un tratamiento oral de corta duración con prednisolona o prednisona para atajar las reacciones agudas graves que cursan con formación de vesículas, exudación y edema. El corticosteroide oral puede administrarse en dosis decrecientes durante un período de dos semanas. Debe plantearse también la posibilidad de consultar con un dermatólogo, suponiendo que ello sea factible.