La xerosis o sequedad de piel es la forma más frecuente de descamación fina, especialmente en los niños y los ancianos. Suele acompañarse de prurito, leve o intenso, y se agudiza en presencia de factores ambientales como la exposición a la luz del sol. En los ancianos, la xerosis puede provocar atrofodermia.
Tratamiento
Debe hacerse todo lo posible para mantener la piel húmeda. Se evitarán pues, los detergentes y otras sustancias desengrasantes.
Los baños deben ser más tibios que calientes, con uso limitado del jabón. En los climas fríos, el paciente debe llevar prendas de abrigo apropiadas durante las épocas de bajas temperaturas; además, debe hacerse lo posible por humidificar el aire en los locales con calefacción central.
En los casos graves, la zona afectada se trata con una o dos aplicaciones diarias de un preparado emoliente, como las cremas acuosas o las pomadas emulgentes. A veces puede ser útil la adición de algún queratolítico, como el ácido salicílico al 1-5% o el ácido láctico al 5%. El ácido salicílico debe utilizarse con moderación en los niños, dado el riesgo de salicilismo sistémico. El tratamiento oclusivo con una solución acuosa de propilenglicol al 60% puede ser eficaz en los casos resistentes donde las circunstancias lo permitan, pero no debe utilizarse en los climas cálidos o calurosos, pues puede provocar trastornos de la termorregulación y aumentar el riesgo de infección secundaria. Una crema acuosa de urea al 10%, de acción hidratante, queratolítica y antimitótica, puede ser más eficaz que las pomadas emulgentes. En ocasiones se añade una solución salina (cloruro sódico) al 0,9% para aumentar el efecto hidratante. Recientemente se han introducido, al parecer con bastante éxito, sobre todo en la xerosis, los α-hidroxiácidos en concentraciones del 0,5% al 2%, corno el ácido pirúvico o el ácido glicólico.
La administración local o general de retinoides puede ser útil en ciertas formas infrecuentes de ictiosis en las que la hiperqueratosis se debe más a un exceso de la proliferación que a un defecto de la descamación. No obstante, la mejoría observada con el tratamiento desaparece en ocasiones tras suspenderlo, y puede hacer necesario el tratamiento prolongado.