Muchos excipientes son sumamente estables, por lo que no necesitan pruebas amplias de comprobación de la estabilidad. La estabilidad de algunos excipientes puede verse afectada por cambios no detectados en las especificaciones de los materiales de partida, o por cambios sutiles en los procedimientos de fabricación. Los excipientes también pueden ser transportados en muy diversos tipos de envases, lo que puede repercutir en su estabilidad (por ejemplo, tambores de metal y plástico, bolsas, botellas de plástico y vidrio, cisternas a granel).
Algunos excipientes pueden tener una estructura química semejante a la de otros; algunos pueden ser mezclas o combinaciones de otros excipientes. Éstos pueden ser muy semejantes a otros dentro de un grupo de productos. Puede ser que la única variación significativa entre un producto y otro sea una ligera diferencia cuantitativa en alguno de los componentes. En esos casos, quizá sea apropiado aplicar el criterio del «producto modelo» para evaluar la estabilidad. Los estudios de estabilidad de este tipo deben entrañar la selección de varios «productos modelo» que en principio simulan la estabilidad del grupo de productos que se evalúa. Esa selección debe tener una base científica. Los datos obtenidos en los estudios de estabilidad de esos «productos modelo» pueden utilizarse para determinar la estabilidad teórica de productos análogos.
El programa completo de pruebas de estabilidad, cuando se necesita, suele tener las siguientes características y tiene en cuenta datos históricos:
• El programa debe estar formalizado por escrito y los estudios en curso deben revisarse al menos una vez al año.
• El programa debe incluir periódicamente una muestra de al menos un lote de escala comercial.
• Las muestras de estabilidad deben almacenarse en recipientes que se aproximen al recipiente del mercado primario. No es necesario contar con simulaciones de todos los tipos de recipientes, a menos que haya razones teóricas que indiquen que la estabilidad puede verse afectada por el tipo de recipiente.
• Las muestras deben almacenarse en condiciones análogas a las recomendadas para el excipiente comercializado.
• Pueden almacenarse muestras adicionales en condiciones experimentales (por ejemplo, temperatura elevada, luz, humedad o congelación) si cabe esperar que puedan encontrarse esas condiciones durante la distribución y el almacenamiento.
• Deben utilizarse métodos de prueba indicadores de la estabilidad.
• Cuando la estabilidad del excipiente parezca ser un aspecto importante en su uso para la fabricación farmacéutica, quizá sea necesario realizar pruebas periódicas complementarias del material específico o de «productos modelo» con el fin de garantizar que la estabilidad prevista no se altere significativamente con los lotes futuros. La frecuencia de las pruebas se determinará con arreglo al efecto que pueda tener la estabilidad del excipiente en su uso.