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Día Mundial de la Salud 2016: vencer a la diabetes

Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS

Comentario
6 de abril de 2016

El 7 de abril, Día Mundial de la Salud, la OMS celebrará cumpleaños. Pero este año no habrá pastel. Sustituiremos la tradicional torta por alternativas más saludables, como la fruta, y por un llamamiento a actuar contra la diabetes.

Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud
Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud
OMS

La diabetes, durante mucho tiempo considerada una enfermedad de ricos, está aumentando por doquier y ahora abunda más en los países en desarrollo. Sus consecuencias afectan a las personas, las familias, las comunidades y las economías nacionales; sin embargo, una gran parte de esa carga se podría evitar.

Las estadísticas son elocuentes. El número de personas con diabetes y la prevalencia de la enfermedad aumentan en todas las regiones del mundo. En 2014, 422 millones de adultos (el 8,5% de la población) tenían diabetes, cuando en 1980 eran 108 millones (el 4,7%).

El aumento más rápido de la diabetes se registra en los países de ingresos bajos y medianos. En 2012, la diabetes provocó 1,5 millones de muertes. Un nivel de glucosa en la sangre superior al deseable provocó otros 2,2 millones de muertes, al incrementar los riesgos de enfermedades cardiovasculares y de otro tipo.

La diabetes mal controlada puede causar complicaciones tales como infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y ceguera, así como úlceras de los pies que pueden llevar a la amputación del miembro. Gran parte de esas complicaciones y de esa mortalidad prematura se podrían prevenir. La tecnología y los medicamentos que hacen posible que los diabéticos tengan una vida saludable ya existen, pero no están al alcance de todos los que los necesitan.

La diabetes se caracteriza por el valor excesivamente alto de la glucemia. La mayoría de las personas con diabetes tienen el tipo 2 de la enfermedad, causada en gran medida por la mala alimentación y la falta de actividad física. Asombrosamente, hoy día más de un tercio de los adultos tienen sobrepeso, y más de una décima parte son obesos. En la actualidad, la diabetes de tipo 1, que por regla general afecta a los niños y adolescentes y requiere la administración diaria de insulina, no se puede prevenir.

En la Asamblea Mundial de la Salud de 2013, los gobiernos se comprometieron a poner fin al aumento de la diabetes no más tarde de 2025, pero a todas luces no están en vías de lograrlo. Se precisan políticas para mejorar el acceso de la población a alimentos sanos y asequibles, y la posibilidad de realizar actividades físicas, para influir en los patrones de alimentación y de actividad física del conjunto de la población.

Una combinación de políticas fiscales, legislación, cambios en el medio ambiente y la sensibilización con respecto a los riesgos para la salud es la mejor vía para fomentar las dietas más sanas y la práctica de una actividad física. Esas medidas también beneficiarán a las personas con diabetes y reducirán el riesgo de complicaciones.

Los gobiernos también se han comprometido, más recientemente en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, a reducir la mortalidad prematura debida a las enfermedades no transmisibles, incluida la diabetes. La vida de las personas con diabetes puede ser más larga y saludable si su enfermedad se detecta y se trata adecuadamente. El Informe mundial de la OMS sobre la diabetes que aparece hoy muestra que los gobiernos de todo el mundo han empezado a actuar, pero que es necesario actuar de forma concertada.

«La vida de las personas con diabetes puede ser más larga y saludable si su enfermedad se detecta y se trata adecuadamente».

Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS

El acceso a los medicamentos y las tecnologías esenciales para la diabetes es estremecedoramente inadecuado en los países de ingresos bajos y medianos, donde vive la mayoría de las personas con diabetes. Por ejemplo, solo en menos de la mitad de los países de ingresos bajos se ofrece de forma general la medición de la glucosa en sangre y en orina, técnicas básicas para el diagnóstico y el seguimiento, que sí se ofrecen de forma general en más del 90% de los países de ingresos altos.

Análogamente, solo el 23% de los países de ingresos bajos notifican que se dispone de insulina de forma general en los establecimientos de atención primaria de financiación pública, cuando ese es el caso en el 96% de los países de ingresos altos.

Para prevenir las muertes y las complicaciones causadas por la diabetes es necesario tener acceso a servicios de atención de salud asequibles, con equipo suficiente para diagnosticar y monitorizar la enfermedad; educar a los pacientes para promover la alimentación sana, la actividad física y la autoatención; disponer de medicamentos esenciales para el tratamiento de la diabetes, incluida la insulina, de importancia vital; realizar sistemáticamente actividades de detección de las complicaciones, para poder tratarlas de inmediato; y disponer de un sistema de derivación de casos entre distintos niveles de atención de salud.

Los gobiernos también han de invertir en la mejora del seguimiento de la diabetes, en particular para determinar quiénes están recibiendo el tratamiento que precisan y quiénes están quedando excluidos.

Juntos, podemos poner detener el aumento de la diabetes y proporcionar una atención que mejore la calidad de la vida de los millones de personas que viven con la enfermedad. Los gobiernos, los proveedores de atención de salud, la sociedad civil, los fabricantes de medicamentos, tecnologías y alimentos, las personas con diabetes, y cada uno de nosotros, hemos de dar una respuesta explícita y eficaz. Todos tenemos que actuar.